Tipos de interés y curvas de tipos, principios fundamentales de la renta fija
Los tipos de interés reflejan tanto el coste de tomar dinero prestado como la compensación por prestarlo. Como son fundamentales para el funcionamiento de una economía, los bancos centrales se encargan de fijar los tipos de interés de referencia (también conocidos como tipos de interés oficiales o de política monetaria). Estos tipos de interés, que son los que aplica el banco central cuando le presta a los bancos comerciales nacionales, reflejan la visión del banco central sobre las condiciones económicas vigentes en cada momento.
- Expansión económica: Cuando la economía crece rápidamente o la inflación se dispara, el banco central puede subir los tipos de interés para enfriar la demanda y frenar el endeudamiento. Siguiendo el ejemplo del banco central, la banca comercial suele subir los tipos de interés de los préstamos (y, a menudo, también de los depósitos), lo que puede mejorar el atractivo del ahorro y de la inversión en renta fija.
- Contracción (o desaceleración) económica: Cuando la actividad económica se debilita, el banco central puede bajar los tipos de interés para estimular la demanda e impulsar el crecimiento. Normalmente, unos tipos de interés más bajos hacen que ahorrar o invertir en renta fija pierdan atractivo frente a otras opciones.
Diferencias entre los tipos de interés a corto y a largo plazo
Los bancos centrales solo pueden influir directamente en los tipos de interés a corto plazo, que suelen cambiar cuando estas instituciones ajustan las condiciones monetarias. En cambio, los tipos de interés a largo plazo responden a las fuerzas del mercado.
Por ejemplo, si los inversores creen que el tipo de interés oficial es demasiado bajo y que la inflación podría aumentar en el futuro, probablemente exigirán que los bonos a largo plazo ofrezcan unos rendimientos más altos para compensar ese riesgo. Esta dinámica puede hacer que aumente la pendiente de la curva de tipos (o de rendimientos).
Cuando los tipos de interés bajan, los bonos existentes, que ofrecen cupones más altos, ganan atractivo, lo que permite que los tenedores de esos bonos puedan venderlos a un precio más alto (es decir, con una prima).
¿Siempre es negativo que suban los tipos?
A corto plazo, las subidas de tipos suelen reducir el valor de los bonos existentes, ya que los precios caen a medida que aumentan los rendimientos. Sin embargo, con el tiempo, las rentas procedentes del pago de los cupones o del vencimiento de los bonos pueden reinvertirse en nuevas emisiones que ofrecen unos rendimientos más altos. De esta forma, la reinversión puede ayudar a recuperar la rentabilidad y favorecer una mayor generación de rentas a largo plazo. Como muestra el gráfico inferior, la reinversión puede desempeñar un papel importante para sostener la rentabilidad de una cartera durante periodos de subidas de tipos.
En general, cuando suben los tipos de interés, los inversores se decantan por los bonos con vencimientos a más corto plazo (o de menor duración) porque estos instrumentos son menos sensibles a las variaciones de tipos. Como resultado, sus precios tienden a fluctuar menos que los de los bonos con vencimientos a más largo plazo, por lo que presentan un perfil más defensivo en entornos de subidas de tipos.
Entender la curva de tipos
La forma de la curva de tipos es una referencia clave para los inversores en renta fija. Al ilustrar la relación entre los rendimientos de los bonos y sus vencimientos, ayuda a anticipar la evolución de los tipos de interés, a determinar el precio razonable de los bonos y a posicionar las carteras para mejorar la rentabilidad total. Históricamente, la curva de tipos también ha funcionado como un valioso indicador de las futuras condiciones económicas.
- Empinamiento de la curva: Una curva de tipos que muestra una pronunciada inclinación ascendente suele reflejar la expectativa de un sólido crecimiento económico. Este tipo de curva indica que el mercado anticipa un crecimiento sostenido que hará que aumente la inflación y, por lo tanto, los tipos de interés. Ante esa perspectiva, los inversores exigirán que los bonos a largo plazo ofrezcan unos rendimientos más altos para compensar ese posible aumento.
- Inversión de la curva: Cuando los inversores anticipan bajadas de tipos, los rendimientos de los bonos a corto plazo pueden superar los de los bonos a largo plazo, dibujando una curva de tipos invertida. Esto suele suceder cuando el mercado espera que los tipos de interés caigan, a menudo cuando la economía se desacelera o entra en recesión. Históricamente, las curvas de tipos se invierten entre 12 y 18 meses antes de que se produzca una recesión.
La inclinación de la curva de tipos se ve influida, principalmente, por dos factores: las expectativas del mercado sobre la evolución de los tipos de interés y la prima de riesgo que exigen los inversores a los bonos de largo plazo, denominada "prima de plazo" (term premium).
Cómo usar la curva de tipos
La forma y la pendiente de la curva de tipos pueden darnos pistas sobre si los bonos están caros o baratos en términos relativos. Como el precio de un bono refleja el valor presente de sus flujos de caja futuros (es decir, el pago de los cupones y el principal) descontados a los tipos de interés vigentes, cualquier cambio en la curva de tipos influirá de forma directa en las valoraciones.
Los inversores pueden estimar cuánto debería valer un bono aplicando diferentes supuestos sobre cómo evolucionarán los tipos de interés. Después pueden comparar esta estimación con el precio de mercado para determinar si el bono está infravalorado, sobrevalorado o cotiza a un precio justo, lo que les guiará en la decisión de comprar, vender o mantener.
Más allá de servir como herramienta para anticipar cambios en el entorno económico, la curva de tipos tiene dos usos importantes:
- Valoración: Como se considera que los bonos del Tesoro estadounidense (treasuries) presentan un riesgo de crédito mínimo, su curva de tipos se usa como referencia para valorar otros bonos. La mayoría de los bonos cotiza con un diferencial sobre los treasuries. Por ejemplo, es posible que un bono corporativo a 5 años rinda un 0,5% más que el treasury a 5 años. En ese caso, los inversores dirán que el bono cotiza 50 puntos básicos "sobre la curva".
- Predicción: Los gestores de renta fija intentan anticiparse a los movimientos de la curva de tipos y posicionar la cartera de forma estratégica con el objetivo de mejorar las rentabilidades.
Existen varias estrategias que pueden ayudar a los inversores a posicionar sus carteras para aprovechar los cambios de forma de la curva de tipos:
- Estrategia bullet: Consiste en concentrar los vencimientos de los bonos en un tramo determinado de la curva de tipos (a 10 años, por ejemplo).
- Estrategia barbell: Consiste en dividir la cartera entre vencimientos a corto plazo y a largo plazo (por ejemplo, a 2 y a 20 años). Suele usarse cuando se espera que la curva se aplane y los rendimientos de los bonos a corto y largo plazo tienden a converger.
- Estrategia de escalera (laddering): Consiste en repartir la cartera entre una variedad de bonos que vencen a intervalos regulares, a menudo anualmente, distribuyendo así la exposición a lo largo de toda la curva de tipos. Esta estrategia reduce el riesgo de reinversión, ya que evita tener que reinvertir gran parte de los activos de la cartera durante un entorno de bajos tipos de interés.