Qué función desempeña la renta fija en una cartera mixta
Todo inversor conoce alguna historia sobre las abultadas ganancias que se pueden generar en la bolsa, en el sector inmobiliario e, incluso, invirtiendo en criptomonedas. Ante este tipo de noticias, puede ser tentador centrarse únicamente en las oportunidades de alto rendimiento. Sin embargo, invertir con éxito no consiste en perseguir las mayores ganancias, sino en construir carteras sólidas y gestionar el riesgo.
La renta fija desempeña una función crucial en este proceso, ya que ofrece estabilidad, diversificación y rentas predecibles, al tiempo que ayuda a los inversores a construir una cartera capaz de afrontar diferentes entornos de mercado. La renta fija puede complementar a otros activos orientados al crecimiento, reduciendo la volatilidad de la cartera y proporcionando un flujo de rentas estable que resulta especialmente valioso cuando los mercados se enfrentan a la incertidumbre.
Existen varios motivos para invertir en renta fija:
1. Mayor estabilidad para la cartera
Las rentabilidades de los bonos suelen ser más predecibles que las de las acciones y otros activos de mayor riesgo con un potencial de ganancias más elevado. Los inversores que desean reforzar la seguridad y reducir la volatilidad de su cartera —por ejemplo, porque se acercan a la jubilación o porque tienen una menor tolerancia al riesgo— suelen aumentar su asignación a renta fija para protegerse de los imprevistos del mercado.
2. Rentas regulares
La renta fija paga cupones regulares conforme a un calendario fijo —con periodicidad trimestral, semestral o anual— que pueden gastarse o reinvertirse. Aunque muchas acciones también distribuyen rentas en forma de dividendos, estos pueden ser inferiores a los cupones y su pago no está garantizado. Cuando las cosas se ponen difíciles, las empresas suelen recortar el dividendo. En cambio, el pago de los cupones es fijo y legalmente exigible, lo que los convierte en una fuente de rentas fiable.
3. Protección del capital
Junto con el pago del cupón, los emisores de bonos tienen otra obligación clave: devolver el principal en la fecha de vencimiento del bono. Aunque siempre existe cierto riesgo de impago (a mayor rendimiento, mayor riesgo), quienes inviertan en bonos con una elevada calidad crediticia, como los bonos gubernamentales, pueden confiar en que recuperarán su inversión inicial en la fecha acordada. Además, estos bonos pagan unos intereses más altos que los de los depósitos bancarios, lo que los convierte en una opción especialmente interesante para los inversores interesados en obtener rentas.
4. Diversificación
La diversificación es la piedra angular de una inversión sólida. Al repartir el capital entre distintos tipos de activos (acciones, bonos, materias primas, oro, inmuebles, activos alternativos...), los inversores pueden reducir el riesgo de sufrir pérdidas significativas, ya que es muy poco probable que todas las clases de activos caigan a la vez. Normalmente, cuando unos activos bajan, otros suben. La renta fija puede aportar diversificación y ayudar a proteger la cartera porque sus rentabilidades suelen mostrar una correlación baja, o incluso negativa, con otras clases de activos, sobre todo en periodos de incertidumbre económica o deflación.
5. Potencial de revalorización
A pesar de su nombre, la renta fija no es estática. Los precios de los bonos fluctúan en el mercado en respuesta a las variaciones de los tipos de interés y la evolución de la calidad crediticia de los emisores.
Los inversores que mantengan un bono hasta el vencimiento no se verán afectados por los movimientos del mercado. Siempre que el emisor no caiga en impago, seguirán percibiendo el pago de los cupones y recuperarán el principal cuando venza el bono. Sin embargo, si los tipos de interés caen y el precio del bono aumenta, los inversores pueden optar por vender ese bono antes del vencimiento y obtener una plusvalía, que se sumará a las rentas que hayan percibido hasta ese momento. Esa combinación de rentas y ganancia de capital es lo que se conoce como "rentabilidad total", un concepto ampliamente utilizado para evaluar y gestionar las inversiones en renta fija.
6. Una cobertura frente a la incertidumbre
La renta fija puede cumplir una función muy valiosa en una estrategia de inversión a largo plazo al ayudar a cubrir la cartera en periodos de incertidumbre o desaceleración económica. El precio de un bono está ligado a su capacidad de generar rentas. En entornos inflacionarios, esas rentas valen menos en términos reales, lo que reduce el atractivo de los bonos. En cambio, cuando la economía pierde fuelle, la inflación suele caer, elevando el valor real de los cupones y respaldando el precio de los bonos. El hecho de que las desaceleraciones económicas suelen venir acompañadas de una caída de los beneficios empresariales y las cotizaciones bursátiles refuerza el atractivo de las rentas estables que ofrecen los bonos.
Si la desaceleración acaba convirtiéndose en una recesión —a menudo acompañada de una inflación moderada— las rentas de los bonos ganan aún más poder adquisitivo. La mayor demanda de bonos suele hacer que suban los precios, lo que puede mejorar aún más las rentabilidades para los tenedores de bonos.