Evaluar la duración
Los inversores y los gestores de carteras usan la duración para estimar cómo podría cambiar el valor de un bono, o de toda una cartera de renta fija, cuando suban o bajen los tipos de interés. La duración incorpora elementos como el tiempo que falta hasta que venza un bono, el rendimiento, el cupón y la posibilidad de amortización anticipada, en su caso.
Aunque la duración se expresa en años, es un concepto distinto de la fecha de vencimiento de un bono. La duración de un bono refleja el tiempo medio ponderado que tardará un inversor en recibir todos los flujos de efectivo de ese bono, lo que incluye el pago periódico de los cupones y la devolución del principal en la fecha de vencimiento.
Qué nos dice la duración
Aunque la duración puede calcularse de varias formas, en la mayoría de sus aplicaciones cotidianas, el término se refiere a la "duración efectiva", que estima cuánto variará el precio de un bono cuando los tipos de interés aumenten o disminuyan en un punto porcentual.
Cómo influyen los movimientos de los tipos de interés en el precio de un bono
- Como regla general, el precio de los bonos con duraciones más largas caerá más que el de los bonos con duraciones más cortas cuando los tipos de interés suban.
- Esto es así porque a) los inversores deben esperar más tiempo para recuperar el principal y b) los cupones pierden atractivo frente a otros bonos de nueva emisión que ofrecen cupones más altos.
- Cuando bajan los tipos de interés, sucede lo contrario: los bonos con duraciones más largas tienden a apreciarse más que los bonos con duraciones más cortas.
En la siguiente tabla podemos ver cómo afecta una variación del 1% en los tipos de interés a bonos con diferentes duraciones:
Usar la duración de forma activa
La duración es una de las herramientas más usadas por los inversores individuales y los gestores activos para evaluar y gestionar el riesgo de tipos de interés. La duración media de una cartera puede ajustarse (mediante la compra o la venta de títulos individuales) para que refleje las expectativas económicas y de tipos de interés de los inversores.
- Si esperan que los tipos de interés caigan, los inversores pueden aumentar la duración media de la cartera para mejorar el potencial de rentabilidad.
- Si esperan que los tipos de interés suban, pueden reducir la duración media de la cartera.
- Si anticipan que los costes de financiación aumentarán, podrían aplicar una estrategia de "duración negativa". Estas estrategias recurren al uso de derivados o de posiciones cortas para lograr que la cartera tenga una sensibilidad negativa a las variaciones de tipos de interés, de forma que pueda generar valor cuando suban los tipos.
Usar la duración para posicionar la cartera
El perfil de duración de una cartera puede ayudar a los inversores a seleccionar estrategias y productos que se ajusten a su nivel de tolerancia al riesgo y a sus expectativas de tipos de interés.
Si un inversor está dispuesto a asumir un mayor riesgo de tipos de interés y cree que los tipos bajarán, podría decantarse por una cartera con una duración más larga.
En cambio, es probable que los inversores más conservadores, o aquellos que anticipan subidas de tipos, prefieran que la cartera mantenga una duración más corta.
- Cartera de corta duración
Duración media: 1-3 años
Este tipo de cartera puede ofrecer rentabilidades más altas que las de los fondos del mercado monetario en entornos de bajos tipos de interés, con una sensibilidad a las variaciones de tipos relativamente limitada. - Cartera de duración media
Duración media: 2-5 años
Diseñada para inversores que desean un potencial de rentabilidad mayor que el que ofrecen el mercado monetario o las estrategias de corta duración y que están dispuestos a aceptar un aumento moderado del riesgo de tipos de interés. - Cartera de larga duración
Duración media: 6-25 años
Una cartera de larga duración puede ayudar a los inversores a casar, o emparejar, activos con pasivos a largo plazo y proporcionar unos flujos de caja más predecibles que los mercados de renta variable, aunque con una mayor sensibilidad a los movimientos de los tipos de interés.
Qué riesgos conlleva un enfoque de inversión centrado en la duración
Antes de usar la duración como criterio para seleccionar títulos individuales o para gestionar una cartera de renta fija, los inversores deben tener en cuenta varias cuestiones:
- La duración de una cartera va cambiando con el tiempo, a medida que vencen los bonos y que fluctúan los tipos de interés del mercado.
- Por ese motivo, los inversores deben revisar regularmente la duración media de su cartera. En las estrategias de gestión activa, los gestores profesionales suelen fijarse como objetivo mantener la duración de la cartera dentro de una horquilla predeterminada.
- La duración no es un indicador de la calidad de crédito de un bono o una cartera. Un bono high yield puede tener la misma duración que otro con calificación grado de inversión, pero el primero seguirá estando mucho más expuesto a los riesgos de crédito (por ejemplo, cómo afectaría una recesión económica al emisor del bono).
Para evitar resultados no deseados, los inversores deben revisar con frecuencia el perfil de duración de su cartera o considerar estrategias de gestión activa que mantengan la duración relativamente constante.