Cómo usar la renta fija en diferentes escenarios económicos
Los movimientos del mercado responden a muchos factores, como los acontecimientos políticos y mundiales, noticias sobre empresas, las decisiones de tipos de interés que adoptan los bancos centrales y otros temas que afectan a sectores de actividad concretos.
Aunque estos factores influyen en el comportamiento de todas las clases de activos, la renta fija y la renta variable responden de manera diferente:
- Renta variable: La cotización de una empresa pueden caer incluso cuando sus resultados son sólidos. Esto puede pasar si los inversores consideran que la acción está sobrevalorada, si quieren recoger beneficios o si anticipan un comportamiento bursátil aún mejor. A veces, las cotizaciones se ven más influidas por el sentimiento de mercado y por cuestiones relativas a la valoración que por los propios fundamentales de la empresa.
- Renta fija: Los bonos de alta calidad y, sobre todo, los bonos gubernamentales, suelen ser menos sensibles a los vaivenes del corto plazo y se ven más influidos por factores macroeconómicos como los tipos de interés, la inflación y la situación general de la economía. Como los bonos generan un flujo de rentas predecible, suelen ganar atractivo cuando aumenta la volatilidad de mercado.
En este módulo veremos cómo podemos posicionar una cartera de renta fija en los principales entornos económicos.
Inflación y tipos de interés
Cuando la inflación tiende al alza, los bancos centrales suelen subir los tipos de interés para frenar el gasto. Aunque los precios de los bonos pueden verse presionados por las subidas de tipos, los inversores tienen varias opciones:
- Bonos a corto plazo: Estos bonos vencen antes y son menos sensibles a las subidas de tipos, lo que ayuda a reducir el riesgo de tipos de interés.
- Bonos ligados a la inflación: El principal y los cupones se ajustan con la inflación, lo que puede ayudar a compensar el impacto de los aumentos de precios en el poder adquisitivo.
- Bonos corporativos con grado de inversión de alta calidad: Ofrecen unos rendimientos más altos que los de los bonos gubernamentales, con un riesgo relativamente bajo.
En un entorno de deflación, o cuando el crecimiento económico se desacelera bruscamente, los bancos centrales suelen bajar los tipos de interés para impulsar el gasto. En estas circunstancias, los inversores pueden plantearse las siguientes opciones:
- Bonos a más largo plazo: Estos bonos son más sensibles a las variaciones en los tipos de interés y ofrecen un mayor potencial de revalorización cuando caen los tipos.
- Bonos gubernamentales de alta calidad: Suelen ofrecer estabilidad y rentas predecibles en periodos de incertidumbre.
- Bonos corporativos con grado de inversión: Son menos susceptibles al riesgo de impago que los bonos corporativos de alto rendimiento o high yield. Las empresas que presentan balances solventes y flujos de caja sólidos suelen estar más preparadas para capear una posible desaceleración económica.
Aumentar la exposición a títulos de renta fija con un sólido perfil crediticio puede ayudar a asegurar un flujo de rentas y hacer que las carteras se beneficien cuando caigan los tipos de interés y suba el precio de los bonos. También cabe destacar que, históricamente, la renta fija ha generado mejores rentabilidades que el efectivo cuando los tipos de interés se situaban en niveles bajos.
Diferenciales de crédito
Los diferenciales de crédito reflejan el rendimiento adicional que obtienen los inversores por asumir un mayor riesgo de crédito. Suelen ampliarse cuando aumenta la incertidumbre o cuando se debilitan los fundamentales de las empresas. En estos casos, los inversores pueden centrarse en los segmentos de la renta fija de mayor calidad, como los bonos corporativos con grado de inversión, con el objetivo de reducir el riesgo y proteger el capital.
Por otra parte, los diferenciales suelen estrecharse cuando mejora la confianza en la economía o en la capacidad de los emisores para hacer frente al pago de sus deudas. En estos casos, puede que los inversores se sientan cómodos asumiendo riesgo de crédito selectivo o añadiendo a la cartera bonos de mayor rendimiento con fundamentales sólidos para intentar generar rentas más elevadas.
En general, los inversores pueden ajustar sus exposiciones a crédito según el entorno de mercado, priorizando la calidad cuando los mercados registran volatilidad y asumiendo riesgo de crédito de forma selectiva a medida que las condiciones se estabilizan.
Liquidez y sentimiento de mercado
Algunas inversiones pueden ser más difíciles de comprar o de vender cuando los mercados experimentan tensiones. Los bonos de mayor riesgo pueden perder valor, lo que hará que aumenten los rendimientos porque los inversores exigirán una mayor compensación por el mayor riesgo de impago. Sin embargo, los bonos gubernamentales o corporativos de alta calidad suelen ser fáciles de negociar en el mercado y sus precios tienden a ser menos volátiles.
A medida que mejoran las condiciones de mercado y aumenta la propensión al riesgo de los inversores, estos pueden ajustar sus carteras para reflejar unas perspectivas más optimistas invirtiendo en bonos con calificaciones crediticias más bajas, títulos de mayor rendimiento o deuda emitida por gobiernos y empresas de mercados emergentes.
Acontecimientos mundiales
Los conflictos geopolíticos, las disputas comerciales o las crisis sanitarias pueden influir en el comportamiento de los mercados financieros. Cuando los precios caen a causa de estos acontecimientos inesperados, decimos que los inversores muestran "aversión al riesgo". En un entorno de este tipo, los inversores tienden a reducir su exposición a activos de mayor riesgo y se decantan por inversiones que consideran más seguras. La renta fija de alta calidad suele considerarse un "activo refugio", por lo que la demanda de estos activos tiende a aumentar en estas situaciones.
Cuando se calman las turbulencias, los inversores suelen abandonar los activos refugio para volver a invertir en activos de mayor rendimiento y con un potencial de rentabilidad más elevado, como la renta variable o la renta fija de menor calidad.
Cómo poner en práctica las estrategias de renta fija
Diferentes tipos de bonos responden de forma distinta a las condiciones económicas y de mercado. Por eso, la renta fija puede ayudar a los inversores a gestionar el riesgo y mantener la diversificación de una cartera mixta.
Adoptar el posicionamiento adecuado en renta fija a medida que cambia el escenario económico requiere flexibilidad y un profundo conocimiento de las dinámicas del mercado. Puede que esto implique ajustar factores como los vencimientos, la exposición a crédito y las asignaciones sectoriales para adaptarse a las nuevas condiciones. Estas decisiones pueden ser complejas, razón por la que muchos inversores deciden trabajar con gestores de inversión profesionales que disponen de los recursos y la experiencia necesarias para seguir de cerca los mercados y aplicar las estrategias de forma efectiva.