Resumen
- Las divergencias mundiales y las elevadas valoraciones crean un entorno muy favorable para la renta fija activa.
- Estamos capitalizando activamente las oportunidades globales, que incluyen activos titulizados de alta calidad, exposición selectiva a mercados emergentes y posiciones de valor relativo en divisas y en tipos de interés, con el objetivo de mejorar las rentabilidades y la diversificación.
- Seguimos priorizando la resiliencia y la flexibilidad, poniendo el foco en los activos de alta calidad, en una exposición diversificada a nivel global y en la capacidad de beneficiarnos de la evolución de la curva de tipos y las condiciones de crédito gracias a la gestión activa.
2025 fue un año muy bueno para la inversión en renta fija y el entorno sigue siendo muy propicio de cara a 2026. Los atractivos rendimientos de partida, las divergentes condiciones económicas mundiales y unos mercados cambiantes han creado lo que, para PIMCO, representa una de las mejores oportunidades para la renta fija en más de una década. En este artículo, Dan Ivascyn, que gestiona la estrategia Income de PIMCO junto con Alfred Murata y Josh Anderson, charla con Esteban Burbano, estratega de renta fija, sobre el entorno macroeconómico y cómo está posicionando el equipo de inversión la estrategia Income en el contexto actual.
P: Las últimas Perspectivas cíclicas de PIMCO, tituladas "Oportunidad de capitalización", plantean un mundo caracterizado por las divergencias. ¿Cómo podría influir esta creciente dispersión en el entorno de inversión?
R: Vivimos en un mundo en el que las políticas y las sendas de crecimiento están menos correlacionadas, un entorno muy emocionante para la gestión activa. Al mismo tiempo, las valoraciones de la renta variable siguen siendo elevadas y los tipos de efectivo se están reduciendo en muchos mercados, mientras que la renta fija a medio y largo plazo continúa ofreciendo un valor interesante.
Prevemos que EE. UU. registre un crecimiento robusto, tanto en términos absolutos como relativos, respaldado por los sólidos fundamentales de los hogares con rentas medias y altas, que se benefician de unos tipos hipotecarios bajos, y por factores de impulso como la inteligencia artificial (IA), la tecnología y la inversión de capital en infraestructuras energéticas. Además, aún se nota el efecto de los estímulos fiscales del año pasado. Aunque es probable que la inflación se mantenga por encima del objetivo de la Fed y avance de forma irregular, esperamos que se vaya moderando a lo largo del año.
Fuera de EE. UU., muchas economías parecen más frágiles porque no cuentan con los factores que respaldan la economía estadounidense. Unas trayectorias de crecimiento divergentes y las cambiantes tendencias políticas están creando numerosas oportunidades ligadas con la menor correlación que muestran los mercados.
P: Has mencionado un robusto crecimiento e inflación a la baja. ¿Qué riesgos o disrupciones podrían amenazar esta perspectiva?
R: Hay riesgos importantes que conviene tener en cuenta. El comienzo de año ha estado marcado por intensas tensiones geopolíticas. Los acontecimientos en Venezuela y la disputa por Groenlandia sorprendieron a los mercados y continúan generando incertidumbre. El nuevo enfoque de la política exterior estadounidense ha cobrado protagonismo. Pero también persiste la incertidumbre fundamental sobre la inflación, que sigue por encima de los objetivos de los bancos centrales tanto en EE. UU. como en otros países como Japón, Australia y Reino Unido.
Todo esto implica que, probablemente, persistirán la diferenciación entre economías mundiales y los riesgos relacionados con la inflación. No obstante, estas dinámicas crean oportunidades para que los gestores activos diversifiquemos a nivel mundial, bien mediante posiciones muy bien medidas en tipos de interés locales o exposiciones selectivas en divisas. Si se gestionan adecuadamente, estas posiciones no solo contribuyen a mejorar el perfil de rentas, sino, también, el potencial de rentabilidad total.
P: ¿Qué perspectivas tenemos para la Fed y otros bancos centrales?
R: La mayoría de los bancos centrales de mercados desarrollados prevén bajar tipos a medida que la inflación se acerque al objetivo. Nosotros anticipamos una flexibilización monetaria generalizada en estos mercados, con la notable excepción de Japón, donde las dinámicas del mercado podrían empujar los tipos al alza. El crecimiento estadounidense debería mantenerse sólido y pensamos que la Fed intentará bajar el tipo de interés de referencia hasta el entorno del 3%, probablemente en la segunda mitad del año. No obstante, todo dependerá de cómo evolucionen los datos. En este contexto, mantenemos un posicionamiento más equilibrado y flexible, que nos permite aprovechar la volatilidad localizada.
P: ¿Y qué perspectivas tenemos para el dólar en un contexto de relajación monetaria, presiones fiscales y cambiantes tendencias de inversión global?
R: El dólar presenta un valor entre razonable y elevado, por lo que mantenemos una modesta infraponderación. Una oportunidad más interesante tiene que ver con su valor relativo en unos ciclos mundiales cada vez menos sincronizados. Las monedas locales y los tipos de interés no estadounidenses continúan siendo vías atractivas para diversificar y generar rentabilidad potencial.
P: ¿Podrías resumirnos el posicionamiento de la estrategia Income de cara a 2026?
R: El posicionamiento de la estrategia Income prioriza la resiliencia y la flexibilidad, sobre todo porque hay partes del mercado –como el crédito corporativo y la renta variable en particular– que podrían decepcionar. Nos estamos centrando en diversificar y en mantener un buen nivel de liquidez que nos permita actuar con rapidez ante cualquier movimiento exagerado del mercado. Esto implica mantener la prudencia en aquellas áreas más sensibles a la economía en las que los diferenciales no están compensando adecuadamente a los inversores, mantener un sesgo claro hacia los activos de mayor calidad y aprovechar nuestro alcance mundial para obtener rendimientos atractivos.
En tipos de interés, mantenemos una duración algo inferior a la del índice de referencia de la renta fija agregada, concentrada en el tramo medio de la curva (5–10 años) que, en nuestra opinión, ofrece un buen equilibrio entre flexibilidad y rendimientos atractivos. En cambio, tenemos una visión menos positiva sobre el tramo largo de la curva. En términos geográficos, hemos ampliado nuestra exposición a Reino Unido, Australia y determinados mercados emergentes como Colombia, Sudáfrica, Brasil y México. Aunque estas asignaciones suelen ser conservadoras, están destinadas a mejorar tanto las rentabilidades como la diversificación de la cartera.
Uno de nuestros temas de mayor convicción el año pasado fue el aumento de la pendiente de la curva de tipos. Los vencimientos más largos empiezan a ganar atractivo a medida que evolucionan las valoraciones y creemos que podrían desempeñar un papel más importante dentro de unos meses, porque el conjunto de oportunidades sigue cambiando.
P: ¿Qué opinión nos merece el crédito ahora mismo, tanto el crédito estructurado como el crédito corporativo en general?
R: En crédito estructurado, seguimos priorizando los segmentos de mayor calidad: las áreas respaldadas por unos criterios de suscripción sólidos y solventes balances domésticos. Esto incluye exposiciones relacionadas con el consumo, como hipotecas residenciales, bonos de titulación de activos (ABS) del sector automovilístico, ABS de préstamos al estudio y préstamos a rentas medias y altas. También somos activos en los mercados de titulizaciones de Reino Unido y Australia, donde los tramos sénior aún ofrecen un atractivo potencial de rentabilidad ajustada al riesgo. En cambio, somos más selectivos en operaciones relacionadas con el desarrollo de infraestructuras tecnológicas y energéticas que pueden resultar atractivas, pero que tienden a ser más volátiles y a comportarse de forma más parecida al crédito corporativo.
En cuanto a este último, los diferenciales siguen estrechos tanto en mercados públicos como privados. Aunque este sector se ha comportado muy bien desde la crisis financiera mundial, empezamos a ver señales de deterioro, incluyendo algunos impagos de alto nivel. En este entorno, somos prudentes con la beta del crédito corporativo genérico y seguimos decantándonos por exposiciones de mayor calidad respaldadas por gobiernos o por hipotecas. Este posicionamiento nos ayuda a mantener una cartera defensiva y muy líquida, lo que nos permite aprovechar las reversiones técnicas o los episodios de volatilidad que pueden crear puntos de entrada más atractivos.
P: ¿Habéis cambiado de opinión sobre los bonos de titulización hipotecaria (MBS) emitidos por agencias tras los recientes cambios de política?
R: Seguimos manteniendo una opinión positiva sobre los MBS. El sector ha sido una posición clave porque ofrece una liquidez robusta, crédito de alta calidad y unas valoraciones históricamente atractivas, y esos fundamentales siguen intactos.
Lo que ha cambiado es el entorno técnico. El sector se estaba viendo presionado por la reducción del balance de la Fed, pero el programa de compras de MBS impulsado por la administración Trump ha logrado estrechar los diferenciales y mejorar el comportamiento reciente. Con el estrechamiento de los diferenciales, nuestra convicción en la posición se ha reducido un poco y es posible que ajustemos la exposición a medida que cambien las condiciones. Pero, aún así, los MBS de agencias continúan ofreciendo un sólido valor relativo frente al crédito corporativo, donde los diferenciales están muy estrechos, y siguen potenciando las características defensivas de la cartera. El posicionamiento activo entre cupones, vencimientos y estructuras debería seguir añadiendo valor de aquí en adelante.
P: Has mencionado los mercados emergentes. ¿Cómo abordáis la exposición a estos mercados dentro de la estrategia Income?
R: Los mercados emergentes generaron unas sólidas rentabilidades el año pasado y las valoraciones nos siguen resultando atractivas en comparación con otras áreas del mercado más concurridas. Usamos la exposición a mercados emergentes con el objetivo de mejorar la rentabilidad y la diversificación a través de divisas emergentes de alta calidad, algunas oportunidades en deuda soberana en moneda local y situaciones especiales seleccionadas por nuestro equipo de mercados emergentes. Aunque las asignaciones son más bien pequeñas, contribuyen de forma significativa a la diversificación global de la estrategia.
P: ¿Alguna reflexión final?
R: A nivel general, la estrategia Income intenta aprovechar todas las herramientas de las que disponemos como inversores activos en renta fija global para construir una cartera muy diversificada de activos orientados a la generación de rentas.
Es importante recordar que los rendimientos de partida suelen ser un buen indicador de las rentabilidades a largo plazo, y los rendimientos actuales respaldan unas perspectivas atractivas a tres–cinco años. Aunque se prevé que los tipos de efectivo caigan y que las valoraciones de la renta variable sigan siendo exigentes, creemos que la renta fija continúa ofreciendo una robusta propuesta de valor, respaldada por la flexibilidad y la diversificación global.