Cómo construir portafolios de renta fija: una guía para asesores
En el módulo Qué función desempeña la renta fija en el portafolio, ya vimos que la exposición a renta fija puede contribuir a diversificar el portafolio. En este módulo, damos un paso más para abordar cómo pueden seleccionar los asesores los bonos o fondos de renta fija más adecuados en función de la tolerancia al riesgo y los objetivos financieros de sus clientes, tanto si priorizan el crecimiento como la generación de ingresos, la estabilidad del capital o una combinación de los tres.
Establishing risk tolerance
Determinar la tolerancia al riesgo
El primer paso para construir un portafolio es determinar cuánta exposición a renta fija necesita un inversionista para lograr sus objetivos.
- Los inversionistas conservadores, como los jubilados o quienes se acercan a la jubilación, pueden beneficiarse de mantener una asignación más alta a renta fija, ya que esta clase de activos presenta características defensivas y puede aportar estabilidad, un flujo de ingresos predecible y protección del capital.
- En cambio, es posible que los inversionistas con mayor tolerancia al riesgo, incluidas las personas jóvenes con horizontes de inversión más largos, prefieran mantener una asignación más baja a renta fija. Incluso en este caso, la renta fija puede contribuir a diversificar un portafolio que invierta mayoritariamente en renta variable, estabilizando los retornos, aportando ingresos regulares y reforzando la protección frente a las caídas.
Evaluar las necesidades de liquidez de un inversionista en función de sus objetivos financieros
Tras determinar el nivel de tolerancia al riesgo, el siguiente paso será evaluar las necesidades de liquidez del inversionista, es decir, qué porcentaje del portafolio debe ser líquido, para poder disponer de él rápidamente en caso necesario, y qué porcentaje puede invertirse a más largo plazo. Las necesidades de liquidez de un inversionista están muy relacionadas con sus objetivos financieros y nos ayudarán a identificar qué tipos de exposición a renta fija resultan más adecuadas para su situación particular.
Para evaluar las necesidades de la liquidez, puede resultar útil plantear distintos niveles que se corresponderán con diferentes horizontes temporales y urgencia del flujo de caja:
Nivel 1: Necesidades inmediatas
Normalmente se trata de la parte más pequeña y líquida de los activos de un inversionista, destinada a los gastos del día a día, posibles emergencias y obligaciones a corto plazo. La estabilidad del capital y la disposición inmediata son prioritarios. Por eso, este nivel suele incluir efectivo o equivalentes.
Nivel 2: Necesidades a corto plazo
Esta parte del portafolio es más grande que la del nivel 1 y contempla aquellos gastos que no son inmediatos, pero sí están previstos en el futuro próximo. Aquí puede que los inversionistas se sientan cómodos asumiendo algo de riesgo para mejorar un poco el potencial de retorno. Este nivel puede incluir bonos a corto plazo y otros instrumentos de renta fija muy líquidos.
Nivel 3: Necesidades a largo plazo
Esta parte suele ser la más grande del portafolio de un inversionista y contiene el capital que puede invertir a más largo plazo con el objetivo de ganar poder adquisitivo, generar ingresos fiables o protegerse de la inflación. Aquí pueden resultar adecuadas las estrategias de renta fija orientadas al retorno, como los fondos de renta fija core (que invierten principalmente en bonos gubernamentales de alta calidad de mercados desarrollados) o con objetivo de generación de ingresos.
Lógicamente, los niveles 2 y 3 conllevan algo más de riesgo que las inversiones tradicionales en efectivo, por lo que es importante alinearlos con el horizonte temporal y las necesidades de liquidez de cada inversionista.
Este sistema de clasificación de las necesidades de liquidez por niveles no es estático. El tamaño relativo de los niveles 1, 2 y 3 irá evolucionando de forma natural a medida que los inversionistas entren en una nueva etapa vital, cuando sus objetivos financieros cambien o cuando las condiciones del mercado alteren el conjunto de oportunidades.
El paso más importante es calcular bien qué cantidad de capital debe quedarse en el nivel 1. Gran parte del potencial de mejora del retorno procede de ampliar gradualmente la exposición a activos de nivel 2 y 3, donde unos horizontes de inversión más largos permiten acceder a oportunidades de mayor retorno y a un universo de inversión más amplio.
Expresar perspectivas económicas
Un portafolio de renta fija bien construido también puede reflejar las perspectivas del inversionista, o del asesor, sobre la economía o sobre determinados emisores.
- Gestión de la duración: La duración puede utilizarse para alinear el portafolio con las expectativas de tasas de interés. Si se espera que las tasas bajen, puede ser conveniente invertir en bonos de mayor duración; si, por el contrario, es probable que suban, puede ser preferible reducir la duración del portafolio.
- Gestión de la calidad: Las condiciones económicas pueden influir en el peso que le asigna un portafolio a los bonos de mayor o de menor calidad crediticia. Cuando la economía crece con fuerza, los inversionistas pueden sentirse cómodos destinando una mayor parte del portafolio a bonos corporativos de alto rendimiento, ya que el riesgo de impago tiende a disminuir. En cambio, en periodos de debilidad económica, puede resultar más adecuado aumentar la exposición a bonos gubernamentales y corporativos de alta calidad.
- Gestión sectorial: En los mercados de renta fija corporativa, los asesores pueden posicionarse para expresar sus perspectivas sobre sectores concretos. Por ejemplo, si anticipan que el sector tecnológico se comportará bien, pueden aumentar de forma selectiva la exposición a ese sector, compensando el riesgo con inversiones en sectores tradicionalmente defensivos, como el de las empresas de servicios públicos (utilities).
Passive bond strategies
Estrategias de inversión pasiva en renta fija
Hasta ahora hemos hablado de construir portafolios que siguen un enfoque de gestión activa. Sin embargo, algunos portafolios pueden basarse en estrategias pasivas o combinar gestión activa y pasiva.
Los fondos pasivos pueden resultar atractivos por varias razones: suelen tener unas comisiones y unos costos de transacción más bajos y, además, ofrecen un alto grado de transparencia, ya que la composición del índice se publica diariamente y permite conocer en todo momento las exposiciones del fondo. No obstante, los asesores deben tener en cuenta lo siguiente:
- Replicar índices de renta fija puede resultar complicado debido al tamaño, la rotación y la complejidad del universo de renta fija, en el que muchos bonos son poco líquidos, tienen un volumen de emisión reducido o se mantienen hasta el vencimiento.
- El diseño de los índices de renta fija presenta ciertas limitaciones, ya que muchos ponderan a los emisores en función del volumen de deuda en circulación, en lugar de hacerlo según sus fundamentales. Como consecuencia, los emisores más endeudados pueden acabar teniendo el mayor peso en el índice.
Cómo elegir un gestor de renta fija
Una vez definida la estructura del portafolio, algunos asesores pueden optar por invertir a través de un gestor de fondos de renta fija. Elegir al proveedor adecuado puede resultar complicado, por lo que conviene abordar este proceso por etapas. Entre los aspectos clave que deben evaluarse se incluyen:
Objetivos del portafolio: ¿Los fondos que ofrece el gestor responden a los objetivos del cliente? La lista inicial de posibles gestores suele reducirse rápidamente si se descartan aquellas cuya oferta no incluye las estrategias requeridas.
Historial de rentabilidad: Al comparar gestores core de una misma categoría, un aspecto fundamental es cómo se han comportado en periodos de tensión en los mercados. Los fondos de renta fija core no solo deben ofrecer potencial de retorno, sino también aportar diversificación a los portafolios de los clientes.
Comisiones: Las comisiones de gestión varían de un gestor a otrao y pueden influir en los retornos a largo plazo. Conviene compararlos con el comportamiento histórico para valorar si están justificados.
Gestión del riesgo: El gestor seleccionado debe ajustarse al perfil de riesgo del inversionista. Lo deseable es que los resultados de inversión sean consistentes y eviten oscilaciones muy pronunciadas.
En general, la pregunta básica que conviene hacerse es si el gestor ha obtenido buenos resultados en comparación con su índice de referencia. Un buen proceso de selección de gestores no se centra únicamente en el mayor potencial de retorno, sino también en la consistencia del desempeño ajustado al riesgo.