Ventajas e inconvenientes de la renta fija activa y pasiva
Los inversionistas en renta fija disponen de una amplia variedad de estrategias de inversión para alcanzar sus objetivos financieros. Cada una de estas estrategias, que abarcan tanto enfoques activos como pasivos, tiene sus propias características, ventajas e inconvenientes.
Estrategias de inversión pasiva
Las dos principales estrategias de inversión pasiva que pueden usar los inversionistas son comprar y mantener y el seguimiento de índices.
- Estrategia de compra y retención
- Estrategia de seguimiento de índices
Esta estrategia se basa en comprar bonos y mantenerlos hasta el vencimiento. Los inversionistas que siguen este enfoque no ajustan sus portafolios de renta fija en respuesta a los movimientos del mercado o las oportunidades que puedan surgir en el corto plazo. Esta estrategia puede resultar interesante para los inversionistas que deseen beneficiarse de las ventajas tradicionales de la renta fija, como la protección del capital, la generación de rentas y la diversificación.
Una de las principales desventajas de esta estrategia es el riesgo de reinversión, ya que podría darse el caso de que, si en la fecha de vencimiento de los bonos las tasas de interés se sitúan en niveles más bajos, los inversionistas que quieran reinvertir el capital tengan que aceptar unos rendimientos inferiores.
Estas estrategias intentan replicar el comportamiento de un determinado índice de renta fija. Los índices de bonos, igual que los índices bursátiles, son transparentes y se actualizan con regularidad. Los fondos que cotizan en bolsa (ETF) pasivos y los fondos indexados intentan replicar el comportamiento de un índice invirtiendo en los mismos títulos que el índice o en otros muy parecidos. Normalmente, el portafolio solo se ajusta cuando se producen cambios en el índice y no en respuesta a las perspectivas del mercado.
Una de las limitaciones de este enfoque es que los inversionistas pasivos no pueden reaccionar rápidamente a los cambios repentinos del mercado, lo que podría hacerles perder oportunidades en periodos de volatilidad.
Estrategias de inversión activa
Las estrategias de inversión activa en renta fija intentan superar a los índices de bonos comprando y vendiendo activamente títulos individuales para aprovechar las oportunidades que crean las cambiantes condiciones del mercado. Para que estas estrategias tengan éxito a largo plazo, los gestores activos deben analizar factores como las tendencias económicas, los movimientos de las tasas de interés y las condiciones crediticias, con el fin de identificar oportunidades.
Un enfoque de inversión activa muy conocido es el de retorno total (total return investing), que combina las rentas procedentes del pago de los cupones con el potencial de revalorización de los bonos. Los gestores de portafolios que siguen este enfoque compran bonos que, en su opinión, están infravalorados, los mantienen con la esperanza de que se revalorizarán y los venden antes del vencimiento para obtener un beneficio.
Las estrategias activas permiten gestionar los riesgos de forma proactiva, aprovechar las ineficiencias del mercado y ajustar la duración, la calidad de crédito o las exposiciones sectoriales del portafolio a medida que cambian las condiciones del mercado. Sin embargo, estas estrategias suelen conllevar unas comisiones más altas y podrían generar rentabilidades inferiores si las decisiones de inversión o las previsiones económicas resultan incorrectas.
Qué nos dicen los datos históricos
Existe cierto debate sobre si la gestión activa puede generar rentabilidades superiores de forma consistente. Sin embargo, los estudios sobre retornos a largo plazo sugieren que, en promedio, los fondos y los ETF de renta fija gestionados de forma activa han superado ampliamente a las alternativas pasivas, después de comisiones, y lo han hecho con mayor frecuencia que en el caso de las estrategias de renta variable de gestión activa. Nuestro análisis, que abarca dos décadas de retornos históricos de los mercados estadounidenses de renta fija y renta variable, muestra que, en términos generales, los fondos de renta fija gestionados de forma activa han superado a las estrategias pasivas comparables en el 64% de los periodos móviles de 10 años analizados, frente a un 43% en el caso de los fondos de renta variable de gestión activa.
Este análisis abarca dos décadas, un periodo que incluye una crisis financiera mundial, una pandemia, un caída del rendimientos del bono del Tesoro estadounidense a 10 años a mínimos históricos, un fuerte repunte de la inflación y un aumento generalizado de los rendimientos de los bonos. Comprende tanto mercados alcistas como bajistas, así como una amplia variedad de entornos económicos y de mercado. En este conjunto de circunstancias tan diversas, la renta fija de gestión activa ha tendido a superar a las alternativas pasivas.
La gestión activa conlleva unas comisiones más altas, normalmente unos 35 puntos básicos (p. b.) más que las estrategias pasivas en las cinco mayores categorías de renta fija de Morningstar por activos gestionados, a 30 de septiembre de 2025. Sin embargo, cuando los gestores activos generan un retorno adicional superior a ese costo, la propuesta de valor resulta evidente: después de comisiones, la renta fija de gestión activa puede ofrecer mejores retornos a largo plazo.
¿Qué enfoque le conviene más?
Las estrategias pasivas pueden ser adecuadas para los inversionistas que priorizan la eficiencia en costos y que prefieren intervenir lo mínimo posible durante toda la vida de su inversión.
Por su parte, las estrategias activas pueden resultar atractivas para los inversionistas que desean una mayor flexibilidad y la posibilidad de obtener retornos superiores, sobre todo en periodos de volatilidad o de incertidumbre en los mercados.
En última instancia, la elección dependerá de la tolerancia al riesgo del inversionista, su horizonte temporal de inversión y los objetivos generales de su portafolio.