Cómo se comportan los bonos gubernamentales durante una recesión económica
Cuando aumenta el riesgo de recesión, los bonos gubernamentales (también conocidos como bonos soberanos o deuda pública) tienden a destacar por sus cualidades defensivas en el contexto de un portafolio diversificado. No solo han demostrado una mayor capacidad para preservar el capital durante las recesiones en comparación con activos de mayor riesgo, sino que también pueden generar retornos totales positivos, especialmente cuando el entorno de política monetaria resulta favorable.
Respaldados por una alta calidad de crédito y rentas predecibles
A la hora de adoptar un posicionamiento defensivo, los bonos gubernamentales de alta calidad se cuentan entre los activos más seguros. Hablamos de títulos de deuda emitidos por gobiernos soberanos de gran solvencia, ya que es extremadamente raro que un gobierno de mercados desarrollados incumpla sus obligaciones de deuda. Para los inversionistas que mantienen estos bonos hasta el vencimiento, la inversión conlleva un bajo riesgo de crédito, motivo por el que los bonos gubernamentales llevan mucho tiempo siendo una asignación central (core) de cualquier portafolio diversificado.
Otra importante característica defensiva es que generan un flujo de ingreso relativamente predecible. Los bonos gubernamentales pagan cupones fijos (normalmente, cada seis meses) que no se interrumpen durante una recesión económica. A diferencia de los dividendos de renta variable, que a menudo se reducen cuando disminuyen las ganancias corporativas, los cupones de los bonos gubernamentales proporcionan un flujo de caja estable que aporta estabilidad al portafolio y mejora la eficiencia de la planificación financiera.
Más resilientes y menos correlacionados con las acciones que los bonos corporativos
Históricamente, rotar de acciones a bonos corporativos, en vez de a bonos gubernamentales, durante una recesión ha sido menos eficaz como estrategia defensiva.
- Aunque los bonos corporativos grado de inversión de mayor calidad cotizan en niveles muy similares a los de los bonos gubernamentales, diferentes sectores pueden presentan riesgos distintos durante una recesión. A medida que se amplíen los spreads de crédito, los sectores más vulnerables tendrán más probabilidades de sufrir rebajas de crédito y experimentar una mayor volatilidad.
- Los bonos de alto rendimiento son instrumentos de mayor riesgo que pueden ofrecer cupones relativamente más altos y perfiles de vencimiento más cortos, pero que conllevan un mayor riesgo de impago por parte de los emisores más endeudados. En la práctica, los bonos de alto rendimiento tienden a comportarse como activos de riesgo durante las recesiones.
En cambio, los bonos gubernamentales han mantenido históricamente una menor correlación con los activos de riesgo. Por eso, muchos inversionistas rotan de acciones a bonos gubernamentales ante las primeras señales de recesión, con el objetivo de mitigar el impacto de las caídas que puede sufrir el mercado de renta variable.
Compensación de pérdidas en otras partes del portafolio
Además de sus atributos como activos refugio, los bonos gubernamentales han presentado históricamente potencial para generar ganancias de capital en periodos de recesión, lo que contribuye a compensar las pérdidas que puedan sufrir los segmentos de mayor riesgo del portafolio.
Tasas de interés: Durante las recesiones, los bancos centrales suelen bajar las tasas de interés para estimular el crecimiento económico. Esto puede hacer que los rendimientos de los bonos gubernamentales bajen y los precios suban, sobre todo en el caso de los bonos a más largo plazo y de mayor duración. Por ejemplo, durante la crisis financiera mundial de 2008, las rápidas bajadas de tasas coordinadas entre las principales economías hicieron que los precios de los bonos del Tesoro a largo plazo subieran aproximadamente un tercio a lo largo del año natural. Esos retornos ayudaron a los portafolios a amortiguar las fuertes caídas que sufrieron los mercados de renta variable y crédito.
Expansión cuantitativa: Los bancos centrales también pueden desplegar herramientas de política monetaria no convencionales para mitigar el impacto de una recesión. La más conocida es la expansión cuantitativa (quantitative easing), por la que los bancos centrales compran grandes cantidades de bonos gubernamentales. Al hacer caer artificialmente los rendimientos, la expansión cuantitativa puede respaldar los retornos totales de las inversiones en bonos, al tiempo que reduce los costos de financiación pública, creando margen para otros estímulos económicos.
Usada con moderación, la expansión cuantitativa puede ayudar a estabilizar los rendimientos de los bonos y mejorar la liquidez del mercado. Sin embargo, cuando se utiliza de forma generalizada o durante periodos prolongados, puede elevar la correlación entre los bonos gubernamentales y los activos de riesgo, lo que podría debilitar el tradicional comportamiento defensivo de la deuda soberana.
Los beneficios de la liquidez
Los mercados de bonos gubernamentales se cuentan entre los más profundos y líquidos del mundo, lo que permite a los inversionistas operar de forma eficiente y a gran escala. Además, al tratarse de mercados profundos y activos, los precios se ajustan rápidamente, lo que ayuda a contener la volatilidad.
Los altos niveles de liquidez también pueden apoyar a la economía general tras una recesión. A medida que mejoran las condiciones, los inversionistas pueden reinvertir rápidamente el capital de los bonos soberanos hacia activos de mayor riesgo. Para los inversionistas más activos u oportunistas, la tenencia de bonos gubernamentales también puede servir como una reserva de capital flexible o "dry powder" que les permite aprovechar las anomalías del mercado.
Los bonos gubernamentales siguen siendo un componente importante de un portafolio diversificado durante las recesiones, porque combinan una sólida calidad de crédito soberano, rentas predecibles en forma de cupones, y la posibilidad de obtener ganancias de capital cuando bajan las tasas de interés. Pueden ayudar a amortiguar las caídas durante una recesión económica, al tiempo que ofrecen flexibilidad para reposicionar los portafolios de cara a la recuperación posterior.